Lo Que Ve la Suegra

Hace unos días cuando pasaba por la Plaza de San Francisco, en Málaga, vi a una persona que estaba limpiando la estatua de Pomona; subido en una escalera y con una pulidora eléctrica pulía la cara de la diosa a modo de “peeling”, dejando al descubierto el blanco impoluto de su mármol, dándole aspecto de escultura recién terminada. Me pasó por la cabeza si esa forma de embellecer una estatua tan antigua sería la más ortodoxa y también pensé si reconstruirían su nariz -a la que le falta un trozo-. Más abajo de sus pies otra zona de mármol desconchado estaba preparado para ser cubierto.

Sentí alegría al pensar que por fin le había llegado el momento de lucir toda su belleza a Pomona, que su fuente volvería a tener agua y que arreglarían las flores que la rodean. Mi ingenuidad llegó aun más lejos y pensé que quizás el relato que había escrito hacía algunos meses -Pomona tiene sed- no había caído en saco roto, que alguien influyente lo habría leído y habían decidido devolver el esplendor que se merece esta fuente situada en una plaza tan cercana al centro histórico de Málaga.

Varios días después del acicalamiento de la estatua estaba cortado el tráfico en la plaza pues la televisión estaba grabando una escena de la serie “Toy Boy”. Observé que la fuente seguía sin agua, que no habían sembrado nuevas plantas a su alrededor y que los cipreses que habían plantado en la última remodelación de la plaza estaban secos y que iban a morir en un corto período de tiempo,-dinero público tirado a la basura otra vez, pensé-. Sentí una gran decepción y comprendí que aquel gesto de limpieza de Pomona solo respondía al hecho de "limpiar lo que ve la suegra” para salir en la tele.

¡Pomona sigue teniendo sed! {.statement} ​

December 29, 2018

Writing