La Estraperlista

Mi madre, como era costumbre en su época, dejó de trabajar cuando se casó. Desde entonces se ha dedicado a cuidar del hogar y la familia como marcaban los cánones para ella establecidos. Siempre ha tenido un espíritu negociante y ha hecho diferentes actividades para ganar un dinerillo extra. Durante nuestra infancia hacía pañitos de hilo de algodón con cinco agujas, que ella misma almidonaba y los llevaba a vender a las mercerías; en calle Álamos recuerdo que íbamos a un sitio donde recogíamos papeles con forma de sobre abierto que había que terminar, plegándolos y pegándolos. Pagaban por unidad.

A finales de los años setenta se le ocurrió hacer flanes de huevo, individuales, y los llevaba a vender a la Lechería de Emilio, que estaba en un rinconcito de la Plaza del Turco, hoy día Plaza del Cristo de la Pasión, situada en el ensanche de calle Santa Lucía; el negocio no prosperó. Poco después, empresas como Duhl sacaron al mercado flanes debidamente conservados.

Ella no quiere el dinero para lujos y, aunque siempre ha tenido debilidad por los perfumes, la mayor parte del dinero lo gastaba y lo sigue gastando en comida. De modo que todo aquél que llega a la casa puede comer sin previo aviso.

De niña me gustaba acompañarla a comprar. A veces íbamos a una tienda que estaba en la calle José Denis Belgrano (que comunica la calle Méndez Núñez con calle Granada), donde vendían pequeños electrodomésticos y otros productos y a la que llamábamos la estraperlista. Mi madre compraba allí jabón fenicado.

Otras veces íbamos a una calle estrechita, una bocacalle de calle Compañía, la calle Horno, que comunica en el otro extremo con calle Cisneros. Allí, casi al principio de la calle había una tienda muy pequeñita, de la que solo recuerdo un mostrador de madera. Íbamos a comprar café. Lo hacíamos como algo oculto, que yo no comprendía muy bien. Solo sabía que estábamos haciendo algo de lo que no se podía enterar nadie. Entrábamos a la tienda, mi madre, en voz bajita, mediaba unas palabras con el vendedor, salíamos de allí con algo guardado y nos dirigíamos directos para casa.



Estraperlo: El origen de este acrónimo está en un escándalo político ocurrido durante la Segunda República Española, producido como consecuencia de la introducción de un juego de ruleta eléctrica de marca Straperlo, nombre derivado de los apellidos de quienes promovieron el negocio. 1

A partir de este escándalo la palabra estraperlo ha quedado como sinónimo de chanchullo, intriga o negocio fraudulento. Así, por extensión, se denominó también estraperlo, durante la posguerra española, al comercio ilegal (mercado negro) de los artículos intervenidos por el Estado o sujetos a racionamiento (decretado por el régimen de Franco desde 1936 hasta 1952), recibiendo el apelativo de «estraperlistas» los que se dedicaban a tal comercio.


  1. Estraperlo. Wikipedia. ↩︎

January 12, 2020

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