Cerrando Heridas

En mi niñez y adolescencia era frecuente que la máquina de coser formara parte del mobiliario de uso cotidiano en las casas. ¿Quién no ha tenido o tiene una abuela que cose, remienda los pantalones o pone coderas en los jerseis?

Yo crecí en un ambiente donde la costura formaba parte de las labores domésticas, del día a día. Llevar la ropa llena de hilos o ver a una persona con una cinta métrica o unas tijeras colgadas sobre su cuello era algo habitual. ¡Nunca olvidaré ese vestido celeste con lunaritos blancos y alforcitas que me hizo mi abuela!

Aprendí de niña a manejar la máquina de coser de pedal y con trece años hice mi primera pieza de costura que recuerdo. Fue un bolso para mi madre. Lo hice con una tela de felpa, de flores de colores, fruncida sobre unas asas de madera. Mi madre lo usó durante años para ir a la playa. Desde entonces, lo que he cosido ha sido de forma autodidacta.

Paralelamente a ello, en la facultad de Medicina, años más tarde aprendimos a coser heridas, a suturar. Lo hicimos sobre planchas de goma espuma, algo inerte, que no siente ni padece, no se queja y no arriesgas nada.

Mi práctica con la costura y mi aprendizaje sobre la espuma me permitieron dar puntos de sutura como si llevara haciéndolo toda la vida. Me estrené dando cuatro puntos en la pierna a una niña de seis años, en Almogía, donde trabajé durante algo mas de dos años al poco tiempo de acabar la carrera y donde el practicante se quitaba del medio cada vez que podía. La familia quedó muy agradecida.

La costura se convirtió también en el punto de unión de mis dos carreras, Medicina y Bellas Artes. En obras como El Vestido, Sister o Nu-Shü la costura tiene un papel fundamental. Algo que va mas allá del hecho meramente estético pues son obras conceptuales.

La costura combinada con la escritura en mis obras fue el comienzo de "abrirme a los demás" en forma escrita. Al principio lo hacía con cierto pudor, de manera oculta, así en el Vestido el texto va en el forro de la prenda, en Sister en los pliegues de la falda y en uno de los abanicos de Nu-Shü hay que leer el mensaje viendo la imagen en un espejo.

Para mí cada frase, cada escrito, representa el hecho de ir sanando, de ir cerrando mis propias heridas.


Estos días, en relación con la pandemia del coronavirus la costura también me ha permitido poner mi granito de arena para proteger a nuestros sanitarios. He fabricado máscaras faciales con materiales caseros para donarlas.

March 28, 2020

Writing